EL CHAMBERÍ COLINDRÉS

EL CHAMBERÍ COLINDRÉS

A lo largo de la historia los habitantes de pueblos y ciudades han utilizado distintos sistemas de referencia para orientarse en ellas.

Originalmente se tuvieron en cuenta peculiaridades que hacían identificables ciertos lugares y la costumbre fue dando a los espacios urbanos un apelativo diferenciador. Casi siempre aludían a algún accidente geográfico, a alguna construcción, desaparecida o no (destacando las religiosas y su advocación a un santo), a actividades agrarias o a oficios tradicionales. Eran denominaciones populares, fácilmente reconocibles por los habitantes, que respondían a criterios prácticos y funcionales.

Cuando estos espacios urbanos empezaron a crecer precisaron de una ordenación vial. Aparecieron nuevas denominaciones y algunas calles tomaron el nombre de personajes peculiares, de acontecimientos memorables o de elementos arquitectónicos de nueva construcción en el ámbito municipal, además de dar presencia a otros elementos de interés regional, nacional e incluso internacional.

Así pues, una investigación sobre la evolución de los nombres de un callejero puede darnos una interesante información sobre la historia de un determinado lugar: cómo era, qué se hacía en él, qué había, qué personajes populares e ilustres vivieron o pasaron por ahí o qué hechos relevantes para su devenir histórico acontecieron en él.

El nomenclátor antiguo de Colindres abunda en referencias a accidentes geográficos y a usos tradicionales, todas ellas fruto de la espontaneidad popular, que aún sobreviven como denominaciones oficiales. Pero respondiendo al patrón anteriormente descrito, otras muchas sucumbieron a los cambios que la toponimia urbana experimentó tras los diferentes procesos de ordenación, dando paso a un nomenclátor más representativo de cada época.

En Colindres, algunas calles se resistieron a perder el nombre antiguo y conservaron ambos solapados, el nuevo y el viejo, durante un tiempo. En otras, éste nunca desapareció y en un mismo lugar conviven aún todas las denominaciones con las que se las ha conocido. Y algunas nos sorprenden cuando, por un momento, recuperan un viejo apelativo olvidado.

Esto ocurre con la calle Pedrosa. Antiguamente estaba integrada en una amplia zona llamada las Viejas, que, como otras tantas, se fue fragmentando en segmentos viarios más pequeños con sus propias denominaciones.

La calle Pedrosa aparece citada por primera vez en el padrón de habitantes de 1950, y como calle oficial, en el padrón de solares y edificios de 1952. Debe su nombre al apellido de una familia afincada en Colindres durante décadas. Varios de sus miembros fueron alcaldes de este municipio: Juan Antonio de la Pedrosa lo fue en dos ocasiones, en 1834 y en 1839; Eustasio de la Pedrosa en 1854; en 1872, Fernando de la Pedrosa; Claudio Pedrosa desde 1901 hasta 1904, y, entre 1909 y 1912, Fernando Pedrosa Horna. Dos hermanas de éste residieron en la casa donde se iniciaba la calle que posteriormente ocupó la familia de Cipriano Salcines (Piensos Salcines). Se dijo entonces que donaron todos sus bienes a la Iglesia por lo que, tras el fallecimiento de ambas y en reconocimiento a su obra pía, se dio el  nombre de “Pedrosa” a la calle.

Sea como fuere, esta nueva denominación desterró del callejero su anterior apelativo, el de “Chamberí”.

La denominación Chamberí como calle oficial no perduró mucho: aparece como tal en los padrones de solares y edificios y en el de población de los años 1948 y 1950. Sin embargo, en 1909 ya daba su nombre al tramo bajo del actual Arroyo de la Jurisdicción. De hecho, en ese mismo año, se abordó la “reconstrucción del puente sobre el cauce que divide las jurisdicciones de Colindres y Laredo en el sitio llamado Chamberí o Cavadilla”. Su ubicación no da lugar a dudas según el acta de deslinde y amojonamiento entre Laredo y Colindres de 1889, que sitúa el puente de Cavadilla sobre el arroyo de la Jurisdicción “a ciento cincuenta y siete metros de distancia del Camino Real Nuevo de Muriedas a Ontón”, la actual N-634. A partir de esta reconstrucción prevaleció la denominación de Chamberí para el puente, además de su variante popular “Chibirí”, en detrimento de su precedente Cavadilla.

Desconocemos cómo llegó el nombre de este famoso barrio madrileño a Colindres. Pudo ser por moda -ciudades como Salamanca o Santa Cruz de Tenerife cuentan con su barrio Chamberí-, o quien sabe si fue por agudeza reivindicativa y se reclamaba de esta manera la nobleza y el esplendor del castizo Chamberí de Madrid para una de nuestras calles en posible situación de abandono. A saber…

En cuanto a la denominación “Chamberí”, nada tiene de “castiza” de Madrid pues su origen es francés: aparece referenciado por primera vez en 1760, y es una españolización de Chambery, antigua capital de Saboya. El barrio madrileño recibió este nombre tras el fallecimiento de María Luisa Gabriela de Saboya, primera esposa de Felipe V, a quien tanto gustaba aquel paraje madrileño que le recordaba a “su querida Chambery”.

¡Las vueltas que da la vida!

Pie de foto: “Actual Puente de Chamberí o Cavadilla”. Fuente: los autores

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